En el escenario actual, si la situación de inactividad se prolonga en el tiempo, el flujo de caja (cobros menos pagos) de muchos negocios puede verse comprometido y llegar a ser negativo con facilidad, lo que en el peor de los casos puede desembocar en el cierre de las empresas. 

En este sentido, a continuación les damos una serie de consejos que se pueden tener en cuenta desde la órbita financiera, que lógicamente deben contemplar las medidas que se emprendan desde el resto de áreas de la empresa, como por ejemplo, las de regulaciones temporales de empleo ERTES.

Necesariamente, deberemos ejecutar las siguientes acciones:

1. Reducir gastos (y pagos aparejados) innecesarios: Dependerá de cada empresa y de su actividad, pero a grandes rasgos pueden ser gastos de limpieza, rentings de vehículos que por la bajada de actividad no son necesarios, de publicidad, de “extras”, vigilar consumos de suministros; luz, agua, material de oficina (cafés, reciclar hojas de impresión), etcétera. Esta medida puede llevar a tener que cancelar contratos con suministradores que en el nuevo escenario no se consideren imprescindibles.

2. Renegociar con los proveedores: Esta renegociación, que incluya un aplazamiento en los plazos de pago, se podrá hacer especialmente con los de mayor confianza. Hay que intentar que nuestros proveedores entiendan que vamos a seguir atendiendo sus facturas, aunque sea un poco más tarde.

3. Gestionar con cuidado el riesgo de crédito comercial: Es decir, analizar mejor que nunca a quién se vende y las posibilidades reales de cobrar las facturas, así como los plazos de cobro. Esto supone una modificación de la política de ventas especialmente en cuanto a plazos de cobro supone y líneas de Dto.

4. Ampliar pólizas de crédito y financiación a corto plazo: Sin desperdicio de lo comentado anteriormente referente a ayudas, préstamos ICO, aplazamientos de pago, etc. esto se hará con las entidades financieras con las que ya trabajemos.

Al enfrentarnos a una situación que puede conllevar tensiones de liquidez de carácter temporal, se puede tratar de negociar una especie de créditos de campaña, como los que se dirigen a financiar los desfases en actividades que poseen gran estacionalidad, como es el caso de las agrícolas. 

Habrá que ver la voluntad de las entidades de crédito para esta propuesta, en un momento especialmente complicado para todos.

En cualquier caso, se deben intentar renegociar los tipos de descubierto y las comisiones en cuentas corrientes y de crédito, por si llegada la situación hay que entrar en números rojos de forma puntual.

5. Solicitar aplazamientos de impuestos y cotizaciones a la Seguridad Social: Esta acción se realizará en función de las medidas que vaya implantando el Gobierno, especialmente cuando no conlleven el abono de intereses de demora.

6. Estar muy atentos a las ayudas financieras: Informarse sobre ayudas directas a pymes y autónomos que se habiliten desde los poderes públicos, para apoyar su liquidez (líneas ICO, etcétera), pero ojo, leyendo muy bien su articulado y condiciones particulares. En este sentido, pueden abrirse programas limitados en cuantía o en el tiempo, en los que hay que intentar ser de los primeros solicitantes para no quedarse fuera.

7. Dar una importancia fundamental al presupuesto de tesorería: El presupuesto de tesorería debe estar permanentemente actualizado. Se trata de intentar ir por delante de los problemas de liquidez, para tratar de atajarlos. Si en tu empresa no llevas un presupuesto detallado de este tipo, es el momento de hacerlo.

En toda crisis existen oportunidades, por tanto, desde un punto de vista económico y empresarial, que esto sea una oportunidad para cambiar formas de gestionar nuestros negocios que nos hagan más eficaces y competitivos.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies