Cuando una empresa comienza a acumular impagos y las perspectivas de ingresos no son nada alentadores, es muy común que su propietario o CEO se plantee cómo cerrar la misma si tengo deudas.

Los impagos pueden ser de distinta naturaleza;  importes que se adeudan a acreedores, salarios sin pagar a los empleados, impuestos, etc.. pero todos a consecuencia de la acuciante falta de liquidez en la empresa.

Llegado este momento, antes de seguir generando un déficit mayor, si no se encuentra otra solución, lo más indicado es cerrar el negocio.

Para ello, no basta con dar de baja la actividad de la empresa en Hacienda. Como a continuación explicaremos, la forma más adecuada de hacerlo es solicitando un concurso de acreedores voluntario.

En el presente post te contamos cómo debes actuar si tu empresa se encuentra en una situación crítica, en cuanto a impagos, para poder cerrarla.

 

Cómo cerrar una empresa con deudas.

Antes de llegar a la opción del cierre de un negocio puedes tratar de salvarlo de la manera que resulte menos gravosa para ti y quienes conforman la empresa.

Lo ideal para esto, cuando las cosas se ponen feas, es elaborar un plan de viabilidad tal y comentamos hace unas semanas, en el que puedas analizar la situación de liquidez, solvencia, endeudamiento y fondo de maniobra del que dispones.

Una vez hecho esto, lo siguiente es estudiar si existe alguna solución viable para salvar el negocio. Si es así, hay que ponerse manos a la obra, pero si la respuesta es negativa, también hay que ponerle fin a la empresa cuanto antes.

El principal problema que se plantea a la hora de cerrar un negocio con deudas es que el ente, como persona jurídica, debe presentar sus cuentas a cero en el Registro Mercantil, de otro modo la empresa sigue viva.

 

Procesos para cerrar una empresa con deudas.

La liquidación ordenada.

La solución más sencilla para cerrar una empresa con deudas es llevar a cabo una liquidación ordenada de la misma.

Esto significa que aunque la empresa tenga importes impagados, el responsable de la misma procede a su pago y, tras presentar sus cuentas a cero, se disuelve la empresa.

No existe ningún tipo de intervención judicial si el cierre del negocio se hace de este modo, mediante la liquidación ordenada. Su hándicap principal es que el empresario debe disponer del dinero suficiente para saldar las deudas del negocio.

Un hecho éste que en la mayoría de los casos no sucede, pues cuando las deudas acucian a un negocio, no es muy común que éste disponga de una liquidez suficiente para pagarlas, si no no las tendría.

En cualquier caso, siempre se puede recurrir a la solicitud de un préstamo personal o a algún familiar para poder liquidar y cerrar la empresa.

El concurso de acreedores voluntario.

Este es el paso previo, para poder finiquitar una empresa de la forma más civilizada y correcta, cuando ya no existe otra opción.

Para obtener la resolución del concurso voluntario es necesaria la intervención judicial.

Antes de solicitarlo es recomendable iniciar un preconcurso de acreedores. Este proceso facilita un poco las cosas, pues se trata de alcanzar un acuerdo con los acreedores antes de solicitar oficialmente el concurso voluntario.

Hasta llegar al acuerdo se lleva a cabo una negociación complicada, pero si se hace bien, es posible incluso conseguir reducción de parte de la deuda y, por supuesto, evitar los gastos que implica la fase judicial.

Aunque siempre es recomendable contar con el asesoramiento de un abogado, tanto si ya te encuentras en la fase judicial (solicitud de concurso de acreedores voluntario), como si te encuentras en la fase prejudicial (preconcurso de acreedores).

Si el intento de solventarlo con un preconcurso de acreedores no funciona, entonces ya es necesario plantear el concurso voluntario para poder liquidar una empresa con deudas.

El proceso es mucho más lento, aunque solo sea por el simple hecho de que requiere la intervención de los tribunales.

Pese a ello, es la vía exigida por la ley para liquidar una empresa con deudas, por lo que es inevitable.

 

Precisamente esta figura jurídica está creada para salvar a la empresa de su situación de insolvencia.

Una vez resuelto el concurso de acreedores voluntario, la empresa se puede salvar o no.

El procedimiento del concurso de acreedores voluntario se debe presentar ante los Juzgados de los Mercantil, y consta de 5 fases principales.

  • Actos previos

Abarca desde la solicitud del concurso al juez, que en este caso se plantea por el deudor por ser voluntario, hasta el auto de admisión a trámite del mismo.

  • Fase común

Comienza con el auto de admisión a trámite del concurso de acreedores. En este periodo tiene lugar la declaración del concurso mediante la documentación necesaria. También procede aquí el nombramiento del administrador concursal, quien en adelante se va a ocupar de: la determinación de la masa activa y de la masa pasiva, y de la clasificación de los créditos existentes.

Con toda la información anterior, el administrador concursal elabora el llamado informe concursal.

  • Fase de convenio

Durante esta fase se trata de conseguir una quita en las deudas que tiene la empresa. Si finalmente se obtiene la quita, ésta no puede ser de más del 50 % de la deuda y durante la negociación no pueden transcurrir más de 5 años.

  • Fase de liquidación

Si la fase de convenio no da resultados y no se obtienen ni quita ni espera, el siguiente paso es la fase de liquidación de la empresa.

  • Calificación

Es la resolución definitiva del concurso.

 

 

Así pues, si tu negocio se encuentra en una situación crítica debes plantearte la posibilidad de cerrar la empresa por deudas, y para ello debes escoger la solución que más te convenga.

A lo largo de este post hemos desarrollado las 2 posibilidades más acertadas. Primero has de valorar tu situación para poder elegir.

Lo que no es nada recomendable es cerrar la empresa sin prestar atención a las deudas.

Debes saber que éstas perduran, no mueren con la empresa, y si no son liquidadas después los acreedores pueden ir contra el empresario para que responda con su patrimonio personal.

 

Fuente: tugesto – Legal & Fintech Innovation.

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